Mi lugar en el mundo

Toda la vida he sentido y buscado, de manera insistente, conocer «mi» lugar en el mundo.

Esta expresión, bastante trillada por cierto, nada tiene que ver con lo que experimento hoy día.

Ese lugar va siendo, un espacio interno que me va acercando cada vez más, no solo a un lugar físico a fin con mi naturaleza, sino también a ese hogar que existe en lo más profundo de mi.

Al mismo tiempo, ese hogar interno, me va llevando suavemente a ocupar un espacio dentro de una trama más grande que me invita a asumir un compromiso, cada vez mayor, con la función que yo he elegido, mucho antes de estar aquí.

Voy viviendo y experimentando que «El lugar» en la vida no se compra sino que se conquista con un Amor que es capaz de abrazar y sanar lo más ignorante de nuestra errada e inconsciente humanidad.

El hogar, que voy siendo, a su vez me conecta con una realidad humana más simple y una realidad espiritual cada vez más vasta.

Es ese hogar interno el que me deja desnuda con la humanidad más incomprendida en mi, y con la espiritualidad que la abraza con un amor que no conoce los límites ni las fronteras.

De allí surge una fuerza suave llena de coraje que abraza, cada vez más consciente y adultamente, el compromiso que me hice a mi misma antes de encarnar: recordar y experimentar el camino educativo alineado con el plan de evolución y elevación universal que me ayude a regresar a casa.

Y eso va siendo, y con ello voy siendo y con todos los que también resuenan con ese llamado lo voy compartiendo.

En ese transitar que ocurre en la más sublime quietud, este mes dí otro gran paso, crear el espacio que recibiría a los Educadores de la Nueva Tierra, «Educadores del Ser».

La primera experiencia de Educadores del Ser fue de una pureza y belleza que solo el silencio lo puede expresar. Y este mes se abre para recibir al segundo grupo.

De los procesos que he vivido y que acompaño también nace una nueva propuesta «Ser manifestación», un espacio para dar vida y forma concreta a los emprendimientos unipersonales que van naciendo a medida que las personas van conectando con sus cualidades esenciales y la inclinación vocacional original.

Vislumbro y visiono, la creación de una nueva economía gestada, nacida y cimentada en la confianza y la entrega profunda al Ser que cada uno es. Esta economía que nos liga y nos reune a la única fuerza que nos hace libres, será la base de la creación de una autonomía real que liberé al cuerpo emocional, físico, y mental de toda carga, exclavitud y del cautiverio en el que han estado.

Eso si, este camino requiere mucha entrega a lo sutil y mucha renuncia a aquello que no tiene, nunca tuvo y no tendrá valor verdadero

Con amor,

Carina Tacconi

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